Inconscientemente pasea los dedos por la mesa, los hace bailar, como si allí hubiera un piano que solo ella puede ver. A su lado una de sus amigas, una rubia de ojos dulces, le sonríe, le encanta aquella sonrisa, le hace pensar que nada malo puede ocurrir. Esa chica que ahora la observa conoce todos sus miedos y secretos, sabe quien es el chico de ojos oscuros que merodea por sus sueños y sabe también que sus mejilla se llenaron de lágrimas negras al perder una amiga. Ella la ha ayudado a reparar su corazón, a recogidos los trozos y los ha puesto en su lugar. Cada día a echo que su vida sea un poquito mejor.
Sin saber que mas hacer le devuelve la sonrisa, porque sabe que no es la primera y que no sera la ultima.

