lunes, 1 de septiembre de 2014

No estoy loca, mi realidad es diferente a la tuya

Cuando esta tarde miró el cielo, se encontró a la luna, la observo durante unos minutos y se le escapo una pequeña risa. La luna, tan lejana, escondida entre las nubes del atardecer, le sonreía. Pasaron horas hasta que el cielo quedo tan oscuro que solo se podían distinguir pequeños puntitos blancos esparcidos por todas partes. En el reflejo de sus ojos se podía ver una sonrisa brillante y solitaria en el cielo. Aquella chica de llamativas uñas y desordenados cabellos veía en cada pequeña cosa algo maravilloso y extraordinario. Esa noche solo vio a un gato observándola desde el cielo nocturno, solo un recuerdo de un cuento de locos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario